Plaza de España

La preside el Monumento a las Cortes de Cádiz de 1812


La Plaza de España constituye la más reciente y amplia de las plazas ajardinadas abiertas en el casco histórico

Se construye a partir de la antigua Plazuela del Carbón y los terrenos ganados al mar consecuencia de rellenos realizados en la zona portuaria, tras el derribo de las murallas defensivas de San Antonio a comienzos del siglo XX. Concretamente, su construcción finaliza con la terminación del monumento a las Cortes de Cádiz de 1812 que la preside desde 1929.

Plano de la Plaza

Se trata de una de las plazas de la Ciudad de Cádiz que guarda mayor simetría en cuanto a la forma y distribución de los parterres, entre los que nos encontramos aquellos que delimitan el majestuoso monumento central homenaje a las Cortes y la Constitución de Cádiz de 1812 y al Sitio de Cádiz por las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia y otros periféricos separados de los anteriores por un camino de albero, entre los que se intercalan cuatro glorietas circulares provistas de bancos, de las cuales, las dos situadas en los ejes laterales del monumento, tienen en su centro pequeñas fuentes. Es el más moderno de los jardines históricos de Cádiz, ya que data del primer cuarto del siglo XX.

Entre las especies arbóreas más singulares que podemos encontrar en esta plaza, destacar que existen varios ejemplares de árboles ornamentales y monumentales cuya edad aproximada, entre 80 y 90 años, podría datar de la fecha de creación de la Plaza. Estos son,  tres ejemplares de Laurel de Indias (Ficus nitida), dos Morera Péndula (Morus alba var. Pendula), dos Acacias de Japón (Sophora japonica var. Pendula), una Kentia (Howea forsteriana), un Alcornoque (Quercus suber), una Falsa Acacia (Robinia pseudoacacia), un Ciprés de Monterrey (Cupressus monocarpa), una Palmera de Méjico (Washingtonia robusta) o un magnífico ejemplar de Palmito (Chamaerops humilis).

Por otra parte, en el año 2012, coincidiendo con a los actos del Bicentenario de la Constitución de 1812, el Ayuntamiento procedió a la plantación de nuevas especies de árboles en los jardines de la Plaza de España, para mayor realce del monumento de Las Cortes. De esta forma, ocho especies se incorporan a las ya existentes en la Plaza de España: un ejemplar de podocarpo de Japón (Podocarpus macrophyllus), especie que procede del sur de Japón y China, en forma de cono y de tres metros y medio de altura; un olivo (Olea europaea) de tres metros y medio de altura; uno de pompón italiano (Erythrina indica variegata) de tres metros de altura; un magnolio  (Magnolia grandiflora) de tres metros de altura; una buganvilla  (Bougainvillea spectabilis) de dos metros y medio; una morera péndula (Morera alba var. pendula) de dos metros, para continuar con la alineación de moreras ya existentes; palmeras washingtonias (Washingtonia robusta) de dos metros y medio y dos grupos de palmeras roebelen (Phoenix roebelinii).

Recientemente se han introducido nuevos ejemplares en el perímetro exterior, así como en el Baluarte de la Negrita, de la especie Ginkgo biloba.

El entorno urbano de la Plaza de España tiene gran interés arquitectónico. Está flanqueada por edificios típicos del XVIII, como las casas de los comerciantes, reconocibles por las torres vigía que las encumbran o el Palacio de la Diputación Provincial.

El sobrio edificio de la antigua Aduana, diseñado por el ingeniero militar Juan Caballero en época de Carlos III, fue también sede de la Regencia durante el período constituyente y, tras la reforma efectuada por Juan Vega a comienzos de la segunda mitad del siglo XIX,  pasó a ser la sede de la Diputación Provincial, uso que continúa en la actualidad.

También existen otros edificios dignos de mención como el número 12 de la Avenida Ramón de Carranza, realizado en el siglo XVIII y reformado en 1862 por el maestro de obras José Armario, en estilo isabelino o el conjunto formado por las casas número 5, 6, 7, 8 y 9, conocido por la Casa de las Cinco Torres, construidas a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII y que constituyen uno de los conjuntos más significativos de la arquitectura doméstica de estilo barroco de transición al neoclásico de la Ciudad, con sus cinco torres-miradores de estilo garita que pertenecen a cada una de las casas y se encuentran unidas por pretiles y muretes mixtilíneos.

Por último, destacar las viviendas que dan a la cara norte de la Plaza de España y que pertenecen al barrio de San Carlos, las cuales, se encuentran entre las más interesantes de la arquitectura ilustrada, propia de las décadas finales del siglo XVIII.

Plano de la Plaza

La actual Plaza España está situada en la antigua Plazuela del Carbón, antiguo lugar de depósito portuario de dicho combustible o mineral, cuyo proyecto de urbanización fue realizado por el arquitecto Torcuato Cayón, ejecutándose en 1781, por el también arquitecto Torcuato Benjumeda y que, más adelante, fue agrandada gracias al derribo de la muralla gaditana a principios del siglo XX.

Coincidiendo con la celebración del primer Centenario de la Constitución de 1812, se decreta la ampliación de dicha plazuela y se proyecta la construcción en su centro de un monumento de conmemoración a las Cortes de Cádiz de 1812. Así, el 3 de octubre de 1912, se coloca la primera piedra del monumento con el fin de conmemorar el centenario del texto constitucional de 1812 redactado en la Ciudad de Cádiz. En el espacio restante se instalaron kioscos de bebidas y un teatro de verano.

En 1929, se finaliza la construcción del monumento y se construyen jardines y fuentes, quedando con la configuración definitiva que presenta hoy en día. Posteriormente se han acometido diversas remodelaciones de pavimentación y mobiliario urbano, fundamentalmente.

El monumento a las Cortes de Cádiz de 1812

La elección de ese emplazamiento, lugar que en aquella época estaba abierto al mar tras el derribo de del lienzo de la muralla que iba desde la actual Plaza de España hasta la muralla de San Carlos, fue debida a que permitiese que el símbolo de la libertad pudiese divisarse desde el mar por los barcos que llegaban al puerto de Cádiz.

El monumento a las Cortes de Cádiz es diseño del vallisoletano Modesto López Otero y Aniceto Marinas García, que realizó los trabajos de escultura. La forma de hemiciclo de la planta, fue deliberadamente buscada por sus autores, ya que esta forma suele caracterizar a los edificios parlamentarios. De composición simétrica, se estructura a base de un rectángulo en su eje central y dos brazos elípticos abiertos al mar.

Consta de dos cuerpos, el central y el hemiciclo propiamente dicho. La parte inferior del mismo está constituido por escaños laterales y, en su centro, el sitial presidencial, sobre una tribuna.

El respaldo del sillón, vacío, está decorado con tres flores de lis en relieve, aludiendo a la ausencia del monarca y, en los escalones de la tribuna sobre el que éste se eleva, aparece con letras de bronce la palabra ARGÜELLES.  Agustín Argüelles, diputado por Asturias, es una de las figuras más destacadas de las Cortes, en las que sobresalió como notable orador, de clara y brillante dialéctica, siendo el autor del Preámbulo de la Constitución.

La escultura en mármol que preside el Monumento es una matrona vestida con larga túnica cuyos atributos permiten considerarla un símbolo de la Constitución, refrendado por el rótulo ya mencionado: la ley escrita en la mano derecha y la espada en la izquierda.

El monumento contiene varios conjuntos escultóricos flanqueando la figura principal, altorrelieves en los brazos curvos del hemiciclo y figuras ecuestres en los extremos del mismo. Los del lado izquierdo poseen un carácter bélico mientras que los del derecho tienen un marcado carácter político y un aire de paz. El conjunto escultórico de la izquierda es una representación de la Ciudadanía, formado por personajes de distinta clase social que marchan a la guerra. Esta composición parece inspirarse en los ideales de la Revolución Francesa, presentes en los discursos de los diputados de las Cortes y en el texto de la Constitución. El altorrelieve de la parte izquierda representa a la Junta de Defensa de Cádiz en el momento de contestar al ultimátum que, en nombre del mariscal Soult, le dieron los generales afrancesados Pedro de Obregón, José Justo Salcedo y Miguel de Hermosilla solicitando la rendición de la ciudad al rey José Bonaparte.

Por otro lado, el grupo escultórico de la derecha representa a la agricultura. En él dos potentes bueyes tiran de un carro triunfal presidido por una figura femenina, coronada de espigas, con el cuerno de la abundancia lleno de frutos. Esa figura se corresponde con la diosa latina Ceres, que enseñó a los hombres a sembrar y cultivar la tierra. El altorrelieve representa la Jura de la Constitución por los diputados, acto que tuvo lugar el 19 de marzo de 1812 en la iglesia de San Felipe Neri, antes de su solemne promulgación. El personaje central es el secretario de las Cortes que, tras la lectura de la fórmula del juramento, se dirige a los diputados invitándoles a jurar sobre los Santos Evangelios.

En los extremos de los brazos del hemiciclo, dos esculturas ecuestres, en bronce, flanquean los extremos de los brazos del hemiciclo, representando alegorías de la Paz y la Guerra. La Paz está representada en el lado derecho por medio de una figura femenina, velada, vestida con túnica. En su mano derecha, alzada, lleva una cruz con hojas de laurel, mientras que en la izquierda sujeta las riendas del caballo. La Guerra está representada a la izquierda, a través de un personaje masculino, con coraza y casco alado, que lleva en su mano derecha una Victoria alada. La indumentaria permite identificarlo como Marte, dios de la guerra y a él corresponde también la postura del caballo, a galope, con el cuello y las patas delanteras alzadas. El cañón bajo la figura contribuye a aportar ese carácter belicista.

En la parte posterior de la base del pilar principal, encontramos tres elementos esculturales que aluden al papel desempeñado por Cádiz y América en las Cortes y Constitución de 1812. La figura principal es una escultura de Hércules, con sus principales atributos, la clava y la piel de león, flanqueado por dos leones y columnas de las que actualmente sólo se conservan las bases. Esta representación es el símbolo de la ciudad de Cádiz y figura en su escudo. A la derecha del Hércules un altorrelieve simboliza a América por medio de un grupo de personajes. Entre éstos se representa a Colón, ofreciendo sus presentes a la reina Isabel la Católica, por mediación de los indios que trajo consigo.

La inclusión de este grupo es un homenaje al importante papel jugado por América en el Sitio y Cortes gaditanas ya que durante todo este período las remesas americanas siguieron llegando puntualmente a Cádiz, constituyendo una excelente aportación a los gastos de guerra.

El grupo escultórico situado a la izquierda de Hércules, simboliza a la ciudad de Cádiz por medio de un grupo de diputados vestidos a la usanza de la época. Además, en el lado convexo de los brazos del hemiciclo aparecen distribuidas varias cartelas con los nombres de los diputados.

El cuerpo central del Monumento está constituido por un pilar de 32 metros de altura con cuatro pilastras jónicas adosadas. Remata el pilar un cubo de entablamento con la leyenda “1812” en la parte anterior y “CÁDIZ” en la posterior, ambas talladas en bronce. Sobre el entablamento aparecen cuatro figuras alegóricas sostienen el código de la Constitución, representado como un libro abierto: una mujer vestida con túnica que en su mano derecha lleva una cadena rota, como símbolo de la abolición de la esclavitud (aunque la esclavitud no fue totalmente abolida en España hasta 1880, la Constitución de 1812 desempeñó un importante papel en la declaración de derechos y libertades); una figura masculina desnuda, con una antorcha en la mano derecha que simboliza la Verdad  (la antorcha es símbolo de la iluminación y de la purificación por el fuego; es una luz que ilumina la travesía de los infiernos y los caminos de la iniciación y por ello, en diversas alegorías, figura como emblema de la verdad); una figura velada, con larga túnica y brazos descubiertos de recia musculatura que sostiene una espada con las dos manos, atributo de la Justicia tema ampliamente desarrollado por la Constitución de 1812 que dedica su Título V a tal materia; una mujer con el cabello suelto, ondulante, vestida con túnica que cae dejando ver el seno izquierdo y que con una mano toca la espada que lleva la figura de la Justicia, mientras que en la otra sostiene un pergamino, símbolo de la ley escrita.

El Palacio de la Diputación Provincial

Por otra parte, en el ambicioso plan de reforma de las murallas que existían desde el baluarte de San Felipe hasta la Puerta del Mar, se proyectan a mediados del siglo XVIII tres grandes edificios públicos idénticos y próximos entre sí: la Aduana, la Casa de la Contratación, y el Consulado.

La iniciativa surge en un momento histórico de máximo esplendor económico de la ciudad, ahora con el monopolio del comercio con las colonias americanas por el traslado en 1717 de la Casa de Contratación desde Sevilla, y cuando la ciudad, con un sistema defensivo de murallas y baluartes ya consolidado, experimenta un gran crecimiento demográfico y bienestar social.

El edificio se localizaba en el espacio interior del, ya desaparecido, Baluarte de San Antonio o de la Aduana. Este baluarte protegía la entrada marítima a la ciudad y el acceso conocido como “Puerta de Sevilla”. Así pues, su ubicación en esta zona respondía a la idea funcional de aproximarlo al lugar donde iba a desarrollar su actividad, es decir, el control fiscal de las mercancías que entraban y salían del puerto, origen de buena parte de los ingresos del estado. Pero, además, su ubicación no dejaba de ser una consecuencia de un factor de gran importancia en Cádiz, como era la escasez de suelo edificable, a partir de la colmatación del espacio urbano, de las servidumbres militares y, por tanto, obedecía a la necesidad de abrir, ocupar y aprovechar las escasas zonas libres.

Con motivo de la visita que la reina Isabel II y su corte realizaron por varias provincias andaluzas en 1862, el edificio sufrió una importante reforma al destinarse a residencia real las más amplias y luminosas dependencias de su planta principal. El encargado de llevar a cabo dichas reformas fue el arquitecto Juan de la Vega. Así, las estancias reales ocupaban casi toda la planta alta: subidas las escaleras de su cara norte, un pequeño gabinete para el cuerpo de guardia daba lugar a la antecámara real, a la que seguían la cámara real, el despacho de la reina, el tocados, el cuarto de baño y el dormitorio de los reyes, además de algunas otras estancias de carácter doméstico y social.

De aquella ocasión sólo nos ha legado en su estado original el suntuoso “Salón Regio”, que dentro del más puro estilo imperio francés mezcla una gran profusión de elementos decorativos clásicos, renacentistas y manieristas, en una obra única en la ciudad, de corte real y exuberante.

Durante el siglo XX, el derribo de las murallas y la ocupación de los terrenos que conformarían la actual Plaza de España, prolongación de la antigua “Plazuela del Carbón”, dieron al inmueble una nueva presencia en su relación con la ciudad al convertirse en parte del frente de la citada plaza y en la referencia monumental que separaba el genuino Barrio de San Carlos del varias veces alterado Paseo de Canalejas.

El edificio de la antigua Aduana, sede actual de la Diputación Provincial, diseñado por el ingeniero militar Juan Caballero en época de Carlos III, fue también sede de la Regencia durante el asedio de las tropas napoleónicas.

Sufrió numerosas reformas, como la característica ornamentación del Salón Regio. Durante el período constituyente y reformado por Juan Vega a comienzos de la segunda mitad del siglo XIX, para darle el uso de sede de la Diputación Provincial, uso que continúa en la actualidad.

La Casa de las Cinco Torres

El conjunto conocido como Casa de las Cinco Torres, construido en 1771, son en realidad cinco edificios correlativos de estilo barroco, situados en una de las zonas nobles cerca del puerto. En la planta baja de cada uno de los edificios hay un amplio patio, a veces con aljibe para recoger el agua de lluvia, rodeado de almacenes de mercancías. En el entresuelo se situaban las oficinas o escritorios donde se realizaba la actividad mercantil o burocrática. La vivienda familiar se situaba en la segunda planta y las habitaciones exteriores se abrían a la calle con amplios balcones. La tercera planta, de altura considerablemente menor, se dedicaba al personal de servicio.

En la azotea se situaban torres de dos pisos cuya principal misión era servir de mirador para ver el movimiento de los barcos. Con diferentes estilos y elementos, en algunas ocasiones estas torres vigía o torres mirador izaban banderas que ayudaban a los barcos a identificar las casas desde el mar.

Por último, la Casa de las Cuatro Torres o Casa Fragela, en la esquina contigua a la Casa de la Cinco Torres fue construida en 1.745 por iniciativa de Juan de Fragela y se alquilaba a los comerciantes que necesitaban residir algún tiempo en Cádiz. Al igual que el ejemplo anterior, se trata de un grupo de edificios que conforman una manzana. Su singularidad arquitectónica radica en que tiene una torre vigía en cada una de las cuatro esquinas. Estas torres forman, sin lugar a dudas, el conjunto más logrado y de mayor monumentalidad de todas las construcciones de esta naturaleza realizadas en Cádiz.

Fuente: Asociación Cultural Cádiz Capitana del Mar.

Fueron muchos los comerciantes que se hospedaron en esta casa durante el periodo previo a la promulgación de “La Pepa” y también harían lo propio algunos diputados venidos de otras zonas de España y América para participar en sus debates ya que, en el año 1811, la ciudad contaba con 3.740 viviendas, un número insuficiente para acoger el aumento de la población, que llegaría a alcanzar los 100.000 habitantes, debido a los importantes hechos que estaban teniendo lugar. Por esta razón, con motivo del traslado de Las Cortes desde la Isla de León a la capital, el 15 de enero de 1811 se publicó un edicto solicitando la colaboración de los gaditanos en el aposento de los diputados.

Plano de la Plaza

Inventario botánico de la Plaza de España:

 

Acacia decurrens var. dealbata

Araucaria excelsa

Arecastrum romanzoffianum

Bismarckia nobilis

Bouganvillea glabra

Brachychiton populneus

Butia capitata

Calocedrus decurrens

Casuarina equisetifolia

Cedrus deodara

Ceratonia siliqua

Cercis siliquastrum

Chamaerops humilis

 

Chorisia speciosa

Citrus aurantium

Coprosma repens

Cupressus macrocarpa

Cupressus sempervirens

Cycas revoluta

Cyperus involucratus

Dracaena drago

Erythrina variegata

Euonymus variegata

Ginkgo biloba

Ficus nítida-retusa

Gleditsia triacanthos

 

Hybiscus rosa-sinensis

Jacaranda mimosifolia

Lavandula angustifolia

Ligustrum japonicum

Livistona chinensis

Macrozomia moorei

Magnolia grandiflora

Melaleuca armillaris

Morus alba var. pendula

Nerium oleander

Olea europea

Phillostachys aurea

Phoenix reclinata

 

Pittosporum tobira

Platanus hybrida

Podocarpus macrophyllus

Quercus suber

Robinia pseudoacacia

Sophora japonica

Strelitzia alba

Strelitzia reginae

Thuja occidentalis

Trachycarpus fortunei

Ulmus pumila

Washingtonia filifera

Washingtonia robusta

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