Palmera datilera

El nombre genérico Phoenix, que en griego significa rojo púrpura, fue dado a la palmera datilera por el color del fruto, y el nombre específico, dactylífera, (del griego dactylos, dedo, dátil) y (fero = yo porto), es decir portador de dátiles, por la forma del fruto.

El nombre Phoenicius (Fenicio) deriva de Phoenix y fue dado por los griegos al pueblo cananeo que vivió asentado en las costas del actual Líbano, antes de extenderse por el Mediterráneo, porque teñían sus túnicas de rojo púrpura con tintes extraídos de un molusco (murex). Puede que fueran los primeros en dar a conocer estos árboles a los griegos en Fenicia (Phoenicia), y que las palmeras recibieran igual nombre. Según otros autores las hojas de la palmera recuerdan a las plumas del mitológico ave Fénix (Phoenix), que curiosamente, sus alas son rojo púrpura.

Palmera con estipe recto, rara vez ramifica, cubierto por las bases de las hojas muertas y en su vértice un penacho de hojas vivas, que miden de 3 a 6 metros de largas de color gris-verdoso, pinnadas y con foliolos lanceolados, rígidos y algo curvados. Flores pequeñas blancas y olorosas, en racimos encerrados en una espata. Fruto en bayas comestibles, anaranjado-rojizo, en racimos colgantes, con una semilla alargada y asurcada en su interior.

Los beduinos nómadas dependieron de sus frutos como fuente de alimento junto con la leche del camello y lo propagaron a lo largo de las rutas comerciales en oasis y márgenes de ríos. Es un alimento fundamental para la población del norte de África, Arabia y Persia, desde miles de años, donde es considerado como árbol sagrado. La savia proporciona el lagmi, bebida estimada por los habitantes de los oasis. Las hojas y troncos sirven para la construcción y con sus fibras se confeccionan cuerdas y cestos.

Está muy presente en la cultura egipcia, mesopotámica, griega, romana, y árabe. Los árabes cultivaron en España extensos palmerales. En Elche producen hojas para el Domingo de Ramos.

Es poco exigente en cuanto a suelos, pero agradece el calor y la exposición a pleno sol.

En Cádiz existen ejemplares en el Parque Genovés, Pl. de Mina, Pl. de Candelaria, Pl. de la Catedral, Pl. de San Juan de Dios, Avda del Puerto, Avda. Cayetano del Toro, Parque de los Cinco Continentes, etc.