Ciprés

Cupressus sempervirens, el ciprés común o ciprés mediterráneo, es una especie arbórea de hoja perenne de la familia de las Cupresáceas. Tiene gran longevidad, existiendo ejemplares con más de 1.000 años.

Es original de regiones del este del Mediterráneo, existiendo zonas importantes en el norte de Libia, sur de Grecia (Creta y Rodas), sur de Turquía, Chipre, oeste de Siria, Líbano, oeste de Jordania y ciertas zonas de Irán. Se cree que hace unos dos o tres mil años formaba grandes masas forestales en el norte de África, quedando hoy en día pocos ejemplares.

Características:

Altura: entre 25 y 30 metros. Excepcionalmente pueden alcanzar hasta los 35 metros.

Hojas: Se presentan en ramillos con forma de escama entre 2 y 5 milímetros de longitud. Forman un follaje denso de color verde oscuro.

Ramas: finas, más o menos cilíndricas o tetragonales de color verde oscuro mate.

Flores: las masculinas son cilíndricas de tono y lanzan el polen entre febrero y marzo. Las femeninas forman conjuntos de pequeñas piñas o conos de color gris verdoso que al madurar adquieren un aspecto leñoso. La floración se produce en primavera y la maduración se produce en el otoño del año siguiente de la polinización, cerca de 20 meses después.

Semillas: la semilla se encuentra en los conos y poseen una propiedad germinativa muy duradera.

Tronco: recto, pudiendo alcanzar hasta 1 metro de diámetro, aunque excepcionalmente se han encontrado ejemplares de hasta 3 metros en su base

Se encuentra bajo dos formas naturales:

Horizontal (Cupressus sempervirens f. horizontalis): con ramificación extendida y aspecto de cedro o de pino.

Piramidal (Cupressus sempervirens f. pyramidalis): con porte columnar; es la forma más extendida en cultivo.

El ciprés común fue muy cultivado en el mundo greco-romano, convirtiéndose en un elemento común del jardín mediterráneo. Los griegos lo consideraban como símbolo de la belleza femenina además de como funerario.

En otras zonas el ciprés fue considerado como un símbolo de hospitalidad. En la antigüedad se plantaban a la puerta de una vivienda dos cipreses para indicar a los viajeros que la hospitalidad de la casa les ofrecía comida y cama durante unos días.

Respecto a la característica de la durabilidad de la madera de ciprés, se suele citar que las puertas de la Basílica de San Pedro en el Vaticano son de este árbol y transcurridos mil doscientos años, siguen sin mostrar signos visibles de deterioro.

En julio de 2012 un incendio forestal devastó durante cinco días 50.000 hectáreas de bosque en la localidad valenciana de Andilla. Sin embargo, en medio del paisaje calcinado un grupo de 946 cipreses de unos 22 años quedó prácticamente ileso y sólo ardieron 12 cipreses. Los cipreses de Andilla fueron plantados por el proyecto europeo CypFire, que estudia varios aspectos de los cipreses, entre ellos la resistencia al fuego.