Palmera de Kentia

En 1788 el teniente Henry Lidgbird Ball descubrió una isla situada entre Sydney y la isla de Norfolk a la que llamó de Lord Howe en honor al ministro de la Marina. De 1830 a 1840 los primeros colonos la habitaron para mantener a los barcos balleneros.

Allí descubrieron unas palmeras que no existían en ningún otro lugar del mundo.

Introducida en Europa en 1850 para la decoración interior. En 1870 el botánico Barón Ferdinand von Mueller puso la nueva especie en el género Kentia, quedando como nombre común, tras ser reclasificada en 1877 por Odoardo Beccari en el género Howea, como endémica de la Isla Lord Howe. El nombre específico forsteriana, en honor a William Forster, senador australiano, clave en la obtención del sufragio de la mujer en Australia.

El declive de la industria ballenera, en 1880, motivó el comercio de la semilla como base de la economía de la isla. Con la I Guerra Mundial bajó la demanda y debido a un naufragio en 1918, la isla se plagó de ratas y mermó la producción. Actualmente la exportación de semillas es una fuente de ingresos para la isla. Sus hojas se utilizaron para la cubierta de las casas.

Especie monoica de crecimiento lento, esbelta, único tronco de color verde, de 10 a 15 m. de altura y 14-15 cm de diámetro, con marcas anulares. Hojas pinnadas de color verde oscuro, pecíolos estrechos arqueados, folíolos horizontales y colgantes. Flores en grupos de espigas que penden de las axilas de las hojas. Frutos ovoides, en racimos colgantes verdes, tornando a rojizos y marrones durante la maduración.

Se adapta a casi todos los terrenos, necesita humedad en verano y menos en invierno, vive en exterior solo en clima suave subtropical, en interior es muy resistente.

En Cádiz existen ejemplares en la Plaza de Mina, Plaza de España,  Parque Genovés y Parque de los Cinco Continentes.