Cornicabra

Pistacia terebinthus, también conocido como cornicabra, es un árbol pequeño de hasta 6 m de alto o arbusto, de la familia de las anacardiáceas, del género pistacia, nativo del Mediterráneo occidental y que se extiende desde las islas Canarias, Marruecos y la Península Ibérica hasta Grecia y el oeste de Turquía.

Prefiere zonas relativamente húmedas, hasta 600 m de altura. Soporta la sequía estival mediterránea y heladas más intensas que el lentisco. Es una planta frecuente en las garrigas y el maquis. Aparece en bosques caducifolios y también encinares.

Es una especie de fanerógama perteneciente a la familia Anacardiaceae. Es un árbol dioico, es decir, existen ejemplares machos y hembras. Para que una población sea viable debe contar con ejemplares de ambos géneros.  Hojas alternas, compuestas, imparipinnadas, con 3 o 9 foliolos de color verde intenso; de unos 10 cm o más de longitud y textura semicoriácea. Las flores van del púrpura al verde, su fruto es del tamaño de un guisante y vira del rojo vivo al marrón, dependiendo del grado de maduración. Toda la planta emite un fuerte olor amargo, resinoso o medicamentoso. En el periodo vegetativo se desarrollan «agallas» en forma de cuerno de cabra que se producen en las hojas y foliolos tras la picadura de insectos.

A pesar de deslucir por la presencia de las agallas, es un árbol muy vigoroso y resistente que perdura en zonas degradadas donde otras especies han sido eliminadas. Pistacia terebinthus es una planta relacionada con Pistacia lentiscus, con la cual se hibrida con frecuencia en las zonas de contacto. La cornicabra es más abundante en las montañas y en el interior y el lentisco suele hallarse con más frecuencia en zonas donde la influencia mediterránea del mar impide o modera las heladas. El lentisco no alcanza el porte arbóreo de la cornicabra.

John Chadwick cree que la cornicabra es la planta llamada ki-ta-no que aparece en algunas tablillas de la escritura Lineal B, un antiguo dialecto micénico del griego. Cita la obra del erudito español, J. L. Melena, que encontró «un antiguo léxico que mostraba que el kritanos era otro nombre para el árbol turpentino (terebinto) y que la pronunciación micénica podía representar otra variante de la palabra. El nombre común en español de cornicabra se debe a que la planta presenta con frecuencia unas agallas de forma alargada, que se parecen al cuerno de las cabras. Estas agallas son provocadas por un pulgón, específico de la cornicabra, que se cría dentro de las agallas. Se especula que la presencia del insecto estimula las defensas de la planta haciéndola poco apetecible para los herbívoros y favoreciendo así que sean más comunes los ejemplares parasitados en las zonas donde el pastoreo es más frecuente.

Tiene un gran valor ecológico al ser una especie pionera y resistente que fija y enriquece los suelos facilitando su colonización por otras. Es de gran valor para los pájaros y otra fauna de pequeños mamíferos que se alimentan de sus frutos y dispersan sus semillas. Es un indicador ecológico de zonas bien conservadas, poco degradadas o en recuperación. Donde medra una población de cornicabras es indicativo de una zona con pocas intrusiones humanas. Sus comunidades suelen encontrarse en zonas aisladas y remotas. El sobrepastoreo causa su desaparición.

El uso más antiguo y conocido del terebinto es como fuente de la trementina, un aceite vegetal utilizado como disolvente y como componente químico. Actualmente, la trementina del terebinto es conocida como trementina chipriota.