Cica. Palma del sagú

Cycas revoluta, la cica, palma de iglesia, o falsa palmera, es una planta oriunda del sur de Japón. Se suele cultivar como planta de interior, ya que no soporta el frío, aunque en España vegeta a gusto en la zona mediterránea.

Posee un tallo cilíndrico que presenta un crecimiento apical cubierto de las cicatrices que dejan las hojas que va perdiendo a medida que crece. Éstas, pinnadas y de color verde brillante por el haz y mate por el envés, forman una cresta terminal. La médula del tallo, el sagú, se utiliza para la alimentación debido a su alto contenido en hidratos de carbono.

Su reproducción es dioica, es decir, la planta femenina presenta en el extremo del tallo los megasporófilos, agrupados en conos redondeados que contienen las macrosporas. Las plantas masculinas emiten una espiga lateral, los microsporófilos, que se agrupan formando conos que pueden alcanzar los 60 cm. de altura. El polen puede esparcirse mediante el viento, aunque también por insectos; para ello la planta masculina aumenta su temperatura unos pocos grados, con lo que atrae a algunos insectos.

Si se ingiere es extremadamente venenosa, tanto para los seres humanos como para los animales. Los animales domésticos tienen un mayor riesgo ya que encuentran la planta especialmente sabrosa.

Son de las plantas con semilla, más primitivas que tenemos en la actualidad. Con más de 300 millones de años de existencia, las cycas aparecieron antes que los dinosaurios. En esa época eran un componente importante de la flora. A lo largo de los períodos Triásico y Jurásico constituyeron el 20% de la vegetación

Actualmente parece que hay once géneros de Cycas, pero se han encontrado en forma fósil otros 19 géneros hoy no existentes.