Cordón Dunar y Playa de Cortadura

Aunque la Playa de la Cortadura no se incluyó dentro del territorio protegido como Parque Natural, se trata de una playa casi virgen, siendo la única del municipio que guarda la categoría de “natural” en los tramos de El Chato, Santibáñez y Matagorda. Se encuentra situada paralela a la carretera CA-33, formando la barra arenosa, tómbolo o istmo que separa el saco interno de la Bahía de Cádiz del océano Atlántico y que une Cádiz con San Fernando, por la que discurría la Vía Augusta, la calzada romana más larga de Hispania, que discurría desde los Pirineos hasta Cádiz bordeando el Mediterráneo.

Se inicia en la salida de Cádiz junto a las murallas de la Cortadura, límite exterior de las defensas de la ciudad desde el siglo XVII al XIX y se extiende a lo largo de la margen izquierda de la carretera CA-33 (en sentido kilométrico ascendente dirección Cádiz), hasta llegar al caño del Río Arillo que divide los términos municipales de Cádiz y San Fernando.

Es la más extensa del término municipal, con una longitud de 3.900 metros y una anchura de playa seca de unos 60 metros. Está considerada como “urbana”, en su tramo desde las murallas de Cortadura hasta el Chato y como «playa virgen», desde éste y hasta el Caño del Río Arillo, tramo que comprende las playas conocidas como de Santibáñez y Torregorda (ésta de acceso prohibido por encontrase las instalaciones militares del Centro de Ensayos de Torregorda), donde acaba el término municipal.

Debido a la presencia de hábitats singulares y espacios de interés para los ciudadanos, la Diputación Provincial de Cádiz incluyó estas zonas dentro de su Plan de Protección del Medio Físico en el año 2007, como Complejo Litoral de Interés Ambiental.

Está formada por un cordón de dunas, una amplia zona intermareal y una extensa plataforma rocosa que recorre toda la costa que queda al descubierto en la bajamar. El cordón dunar consiste en un cordón de duna primaria sobre el que se establece vegetación característica de arenales activos, como el barrón (Amophila arenaria), oruga de mar (Cakile maritima) y barrilla pinchosa (Sasola kali) en las zonas más cercanas al mar, a las que se suman otras hacia el interior, como la grama marina (Elymus faratus), el cardo de mar (Eryngium maritimus) y la azucena o lirio de mar (Pancratium maritimun), entre otras. Tras la duna primaria se encuentra un área de duna secundaria relativamente activa, donde la riqueza de especies aumenta y aparecen exóticas, como uña de león (Carpobrotus edulis) y caña (Arundo donax). En esta zona interior existen varias depresiones artificiales en forma de cubeta, que fijan las arenas, estabilizadas con vegetación exótica, donde se establecen otras especies, como juncos (Juncus acutus). A lo largo de todo el sistema dunar hay varias pasarelas que llegan hasta la playa desde la zona de aparcamiento, de las cuales sólo tres son elevadas. Sin embargo, toda la duna aparece muy fragmentada por el paso de bañistas a través del sistema.

Entre la fauna que podemos encontrar en la zona de dunas, destacan la Lagartija colirroja (Acanthodactylus arythrunus), el Eslizón ibérico (Chalcides bedriagai) o el Camaleón común (Chamaeleo chamaeleon), especie de la fauna ibérica de las más amenazadas, que se localiza en los pinares y en las zonas de dunas. En la zona de orilla, se pueden observar especies de aves limícolas como el Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), varias especies de correlimos, Ostreros (Haematopus ostralegus), charranes como el Charrancito común (Sterna albifrons), el Charrán patinegro (Sterna sandvicensis) o la Pagaza piquirroja (Sterna caspia) y en la zona de rocas en marea baja, el Cormorán grande (Phalacrocorax carbo), la Gaviota patiamarilla, (Larus michahellis), Gaviota reidora (Larus ridibundus), Gaviota picofina (Larus genei), Gaviota sombría (Larus fuscus) o incluso la Gaviota de Audouin (Larus audouinii).

El Ayuntamiento de Cádiz viene desarrollando desde hace años un plan para la preservación de la estructura y funcionamiento de los ecosistemas naturales de la Playa de la Cortadura, mediante la erradicación de vegetación alóctona invasora que está desplazando a la vegetación autóctona, como la Uña de león (Carpobrotus edulis), la plantación de especies autóctonas propias de estos ecosistemas dunares y la limitación de la excesiva presión de visitantes en las zonas más frágiles.

En cuanto al patrimonio histórico de esta zona, destacar el Fuerte de la Cortadura (s. XIX) ,  última gran fortificación abaluartada levantada para la defensa de la ciudad de Cádiz durante la Guerra de la Independencia contra los franceses (1808-1814) y El Ventorrillo del Chato, antigua casa de postas del siglo XVIII, donde se instaló una batería de cañones durante el asedio a la Ciudad de Cádiz en 1812 , para hostilizar al enemigo que disparaba desde El Trocadero y, actualmente, reconvertida en restaurante.